Los préstamos online en Colombia ganan terreno como alternativa para atender emergencias financieras.
EL CRECIMIENTO DE LOS PRÉSTAMOS DIGITALES
Los préstamos online en Colombia hacen carrera, al tiempo que abren la posibilidad para personas y empresas de acceder a recursos para atender emergencias.
Prácticamente no hay un colombiano que no haya recibido la llamada de un amigo o un familiar que pide prestados $100.000 o $1 millón, o más, por retrasos en pagos, demoras de proveedores o simplemente por falta de liquidez. Estas situaciones ponen en riesgo relaciones personales o generan la vergüenza de decir “no tengo”.
Una situación similar viven las empresas o negocios en su etapa inicial, cuando deben pagar a proveedores antes de que los clientes autoricen los pagos. En este escenario, los ‘cuentagota’ o prestamistas personales aprovechan para cobrar intereses de hasta 15% o 40% mensual, y ante la mora usan métodos de cobro que atentan contra la integridad de las personas.
Colombia cuenta con instituciones financieras sólidas y una reputación de puntualidad en los pagos. Sin embargo, el carácter conservador de los bancos ha dejado excluida a parte de la población de bajos ingresos.
UN NEGOCIO MÁS INCLUYENTE
El Banco de la República, en su reporte sobre la situación del crédito en Colombia, señala que la mayoría de los bancos restringe todas las modalidades de crédito, excepto el de vivienda. Esta menor tolerancia al riesgo responde a factores como el bajo crecimiento económico y los golpes a la cartera que llevan a las entidades a ser más cautas.
En este contexto, los préstamos online están ganando terreno frente a los ‘paga diario’, con tasas de interés cercanas al 25% anual y montos que no superan $1 millón. Las pequeñas empresas también acceden a recursos que van desde $30 millones hasta $300 millones, con tasas de interés entre 1,4% y 1,7% mensual.
De acuerdo con Colombia Fintech, alrededor de 16 empresas pertenecen al sector de créditos online en el país.
EL ECOSISTEMA FINTECH DE CRÉDITO
Las empresas del sector trabajan con las autoridades para crear una categoría de créditos digitales que impulse la industria y permita potenciar este modelo de negocio. En el segmento de préstamos online para personas, destacan compañías como Lineru, Rapicredit, Credissimo y Credicity, junto con la llegada de nuevos competidores.
Entre las principales plataformas, se concentra cerca del 90% del mercado, que alcanza alrededor de $300.000 millones, con más de 800.000 créditos aprobados.
LAS VENTAJAS QUE OFRECEN
Los préstamos digitales se diferencian de los de la banca tradicional por su trámite completamente en línea. Generalmente solicitan la cédula, una fuente de ingresos y una cuenta bancaria a nombre del titular. El proceso concluye con una llamada de aprobación que puede tardar entre media hora y un día.
Estudios de las propias entidades indican que cerca del 40% de los usuarios dejan de recurrir al pagadiario tras su experiencia con créditos online. Entre ellos se encuentran propietarios de negocios, trabajadores independientes y estudiantes, quienes valoran evitar filas y visitas a sucursales bancarias.
Las fintech también han creado un nicho en el financiamiento empresarial. Algunas compañías han financiado cientos de establecimientos, con montos que superan los $80.000 millones.
QUÉ ESPERAR DE ESTE MERCADO
Los préstamos digitales se presentan como una alternativa frente a los créditos informales, con costos superiores a los estándares bancarios tradicionales, pero significativamente menores frente a los préstamos agiotistas.
Además, estos productos promueven la inclusión financiera, ya que las centrales de riesgo comienzan a registrar el comportamiento de pago de los usuarios, lo que puede convertirlos en clientes potenciales del sistema financiero formal.
No obstante, existe el riesgo del sobreendeudamiento si no se cuenta con educación financiera adecuada. Por ello, algunas plataformas utilizan inteligencia artificial para establecer límites, de modo que un préstamo no exceda un porcentaje prudente del ingreso del solicitante.



